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Síntomas físicos de la menopausia

Síntomas físicos de la menopausia

La menopausia es una etapa más en la vida de todas las mujeres, aunque algunas lo vean como el final de su vida o una fase que se debe ocultar, como si fuera algo vergonzoso. Por eso, muchas sufren en silencio los múltiples síntomas físicos que acompañan no solo a la menopausia, sino también a los años previos y posteriores a su llegada.

Índice

 

¿Qué es la menopausia?

La menopausia es una etapa más en la vida de cualquier mujer que llega de media a los 51 años y que supone el final de la vida fértil para esa mujer ya que sus ovarios dejan de funcionar y ovular para siempre y, por lo tanto, no puede tener hijos de manera natural desde ese momento.

La menopausia llega cuando la mujer pasa 12 meses consecutivos sin tener la regla a causa del descenso de las hormonas reproductivas sexuales femeninas, estrógenos y progesterona, encargadas de producir la ovulación y la regla cada mes desde la primera regla. Es decir, la causa no está en un embarazo o una enfermedad hormonal o de otro tipo, sino que las hormonas femeninas disminuyen sus niveles definitivamente, por lo que los ovarios dejan de ovular.

Este proceso, como decíamos, ocurre entre los 45 y los 55 años en la mayoría de las mujeres, aunque puede ocurrir antes si sufres menopausia precoz o más tarde si sufres menopausia tardía. Pero, la media, son los 51 años.

Como decíamos, la causa es la disminución de dos hormonas, estrógenos y progesterona, que no solo ocasionan en el cuerpo el final de los ciclos menstruales, sino que provocan otros muchos cambios fisiológicos que, en la mayoría de las ocasiones, son muy molestos y pueden afectar enormemente la vida de la mujer. Y es que estos síntomas no solo aparecen cuando llega la menopausia, sino que suelen acompañar a la mujer durante la etapa previa, conocida como perimenopausia, y la posterior, la postmenopausia, lo que puede suponer entre 2 y 10 años de síntomas físicos como los siguientes.

Síntomas físicos de la menopausia

Final de los ciclos menstruales: durante la perimenopausia los ciclos menstruales se vuelven irregulares y es posible no tener la regla durante varios meses seguidos hasta que, tras 12 meses seguidos sin ella, se dice que se ha llegado a la menopausia. Hasta que llega ese momento, los ciclos, además, pueden ser más o menos intensos y durar más de lo normal.

Sofocos y sudores nocturnos: los sofocos son un calor súbito que se extiende por el pecho hasta el cuello y la cara y que puede ir acompañado de enrojecimiento, palpitaciones, temblores y sensación de frío al acabar el episodio. Duran entre 30 segundos y 5 minutos y pueden presentarse solo un par de veces al día o hasta una vez cada hora. Cuando aparecen de noche se los conoce como sudores nocturnos. Los sofocos están causados por un desequilibrio que se produce en el hipotálamo, el centro de termorregulación del organismo, a causa de los cambios hormonales.

Problemas para dormir: los sudores nocturnos, unidos a la preocupación y el estrés habituales en esta etapa, causando insomnio a la mayoría de las mujeres que atraviesan el climaterio. En este caso, el insomnio comprende tanto problemas para conciliar el sueño, como frecuentes despertares en medio de la noche o despertarse muy pronto y no poder volver a dormir.

Cansancio: los problemas para dormir, los sofocos, las molestias y el estrés generado en muchas ocasiones por esta situación de cambio trae consigo cansancio y fatiga que dificultan la concentración y el trabajo diario.

Cambios en el metabolismo: los cambios hormonales, junto con el envejecimiento del organismo, hacen que el metabolismo se ralentice, lo que puede hacer que la mujer aumente entre 2 y 5 kilos de peso y, sobre todo, acumule grasa en la zona abdominal. También se puede perder masa muscular y la piel se vuelve más fina y menos firme.

Cambios en la libido: la disminución del nivel de estrógenos puede causar que la libido o el deseo sexual de la mujer se vea muy reducido, es decir, que no tenga ganas de hacer el amor.

Sequedad vaginal: los cambios hormonales causan también sequedad vaginal al disminuir la lubricación y la cantidad de fuljo vaginal, lo que hace que la penetración resulte dolorosa y la mujer tenga aún menos ganas de mantener relaciones sexuales.

Incontinencia urinaria: la pérdida de elasticidad de los tejidos del periné a causa de los cambios hormonales hace que aparezcan problemas como la incontinencia urinaria, un aumento en las ganas de orinar o mayor riesgo de sufrir infecciones urinarias o vaginales.

Problemas en la piel y el cabello: los cambios hormonales afectan también a la salud y el aspecto del cabello y la piel, haciendo que el primero luzca más frágil y escaso y que la piel se vuelva más seca y aparezcan las arrugas.

Pérdida del volumen de los senos: la pérdida de firmeza de todos los tejidos afecta también a los senos, que pierden su volumen y se descuelgan de su posición.

Osteoporosis: la disminución de las hormonas sexuales femeninas hace que los huesos se vuelvan más frágiles y se pierda masa ósea, lo que aumenta el riesgo de desarrollar osteoporosis, una enfermedad muy habitual en las mujeres a partir de los 50 años que aumenta el riesgo de fracturas óseas.

Colesterol alto: el descenso de los estrógenos hace que se acumule el colesterol malo en las arterias, lo que puede aumenta el riesgo de sufrir enfermedades del corazón y los vasos sanguíneos.

Tratamientos para los síntomas físicos

El tratamiento habitual para estos síntomas es la terapia hormonal sustitutiva, que implica administrar a la mujer estrógenos artificiales para compensar los síntomas que la disminución de esta hormona provoca en el organismo. Este tratamiento es muy efectivo, pero se recomienda solo para mujeres sin antecedentes de cáncer u otros problemas ya que está comprobado que este tratamiento, durante mucho tiempo y a dosis altas, aumenta el riesgo en algunas mujeres de desarrollar cáncer de ovarios o de mama. Por eso, debe ser controlado por el médico y usado solo para los casos graves o para los años en los que los síntomas sean más intensos y molestos.

Además, se pueden adoptar una serie de consejos y hábitos de vida que ayudan a disminuir los síntomas, como seguir una dieta saludable baja en grasas y azúcares, hacer deporte moderado de manera regular, procurar dormir bien, recurrir a las técnicas de relajación, etc.

Para los síntomas concretos, como la sequedad vaginal, se puede usar un lubricante. Para la incontinencia, realizar ejercicios de Kegel. Y para los sofocos usar remedios naturales como los fitoestrógenos que podemos encontrar en la soja, la maca o las isoflavonas.

Consulta a tu médico e infórmate para que la menopausia no suponga un antes y un después en tu vida. Puede ser una e

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