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Sofocos no menopáusicos

Sofocos no menopáusicos

Cuando hablamos de sofocos, todos pensamos en la menopausia, ya que este calor súbito y muy molesto es uno de los principales síntomas de esta etapa de la vida de cualquier mujer. Sin embargo, hay otras ocasiones o situaciones que pueden causar también sofocos, ¿quieres saber cuáles?

Índice

¿Qué son los sofocos?

Los calores súbitos, también conocidos como sofocos, son un síntoma común del climaterio, es decir, la etapa anterior y posterior a la llegada de la menopausia, el momento en el que acaba la vida fértil de la mujer al dejar de funcionar para siempre sus ovarios.

Estos sofocos están provocados por el descenso de las hormonas femeninas y son muy incómodos y repentinos. Pueden afectar a la vida de la mujer y durara varios años, por lo que se convierten en un síntoma muy molesto contra el que muchas mujeres menopáusicas quieren luchar. Y es que los sofocos, que suelen ser más intensos en el rostro, el cuello y el pecho, causan unos calores súbitos, muy intensos y repentinos e incluso pueden hacer que la piel se enrojezca, como si te ruborizaras. También pueden provocar sudoración y temblores posteriores al perder calor.

No obstante, aunque la menopausia es la principal causa de estos sofocos, que se llaman sudores nocturnos si ocurren por la noche, pueden estar provocados por otras enfermedades o situaciones.

Causas de los sofocos

Algunas de las causas que pueden provocar la aparición de sofocos en las mujeres son:

- Menstruación: los cambios hormonales asociados a la regla también pueden hacer que sientas sofocos durante la menstruación, aunque suelen ser menos intensos.

- Enfermedades hormonales: cualquier alteración o enfermedad que causa un descenso de las hormonas femeninas, principalmente estrógenos y progesterona, puede causar una serie de síntomas entre los que se incluyen los sofocos.

- Embarazo: durante el embarazo el cuerpo sufre una revolución hormonal increíble, por lo que es habitual que la mujer sienta calores repentinos similares a los sofocos menopáusicos. De hecho, es la causa principal de sufrir sofocos o calores repentinos.

- Alteraciones en el hipotálamo: en el hipotálamo se encuentra el centro de regulación corporal que funciona como termostato y mantiene el equilibrio entre la producción y la pérdida de calor, por lo que cualquier alteración o problema en este puede afectar a la regulación corporal y causar sofocos repentinos.

¿Qué se puede hacer para combatirlos?

Lo primero que debemos hacer para combatir los sofocos es averiguar su causa. Cuando se trata de la menopausia, se puede recurrir a tratamientos hormonales sustitutivos, aunque no siempre son necesarios. Si la causa es el embarazo, desaparecerán al dar a luz. Y si se trata de alguna enfermedad hormonal o del hipotálamo, será necesario tratar esta para poder controlar los sofocos o incluso hacerlos desaparecer.

Por otra parte, sea cual sea la causa, se pueden seguir algunos consejos para evitar estos molestos sofocos y que afecten a la vida diaria de la mujer, especialmente a su ámbito laboral y social, ya que es muy incómodo sufrir sofocos en medio de una reunión laboral o de una comida con amigos.

1. Si los calores súbitos interrumpen tu sueño, puedes bajar la temperatura de la habitación por la noche (que no pase de 20º C) y beber pequeñas cantidades de agua fría antes de irte a la cama. Usa colchas o mantas ligeras que puedas apartar y un pijama que no sea muy gordo.

2. Vístete siempre con varias capas para que puedas desprenderte de alguna cuando sientas mucho calor.

3. Lleva contigo un ventilador pequeño portátil o un abanico para darte aire cuando sientas sofocos.

4. Deja de fumar, ya que el tabaco aumenta los sofocos.

5. Evita el alcohol, las comidas picantes o la cafeína, que también pueden agravar estos calores repentinos.

6. Trata de mantener un peso saludable, ya que, cuanto más peso y grasa corporal tengas, más calor notarás. Sigue una dieta sana y procura hacer ejercicios moderados de manera regular, especialmente aquellos que te ayudan a controlar tu mente como el yoga o el tai-chi.

7. La meditación y las técnicas de relajación también pueden ser buenas para controlar y evitar los sofocos. La respiración profunda, la respiración de relajación y la respiración rítmica ayudan a reducir el estrés y controlar este molesto síntoma.

8. Incluye en tu alimentación productos que ayuden a evitar los sofocos gracias a su alto contenido en fitoestrógenos u hormonas naturales, como las semillas de lino, los guisantes, el tempeh, la alfalfa, la soja, las nueces pecanas, las semillas de girasol, el regaliz seco, los plátanos, etc.

Por último, sea cual sea la causa de los sofocos, recuerda que es algo que puede controlarse y tratarse, por lo que solo debes averiguar la causa, hablar con tu médico, buscar el mejor tratamiento posible y seguir estos consejos para conseguir que los sofocos no interrumpan tu vida.

Fuente: Fuentes: National Institutes of Health Menopausal Hormone Therapy Information www.nih.gov/PHTindex.htmClínica Mayo: https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/hot-flashes/expert-answers/managing-hot-flashes/faq-20090534

Redacción: Irene García

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