¿Cómo ayudan los probóticos en la menopausia?

¿Cómo ayudan los probóticos en la menopausia?

Los probióticos son microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, confieren un beneficio a la salud del que los ingiere. Entre los muchos beneficios de los probióticos encontramos algunos relacionados con la menopausia, por lo que conviene empezar a tomar probióticos incluso antes de notar los primeros síntomas.

Índice

¿Qué son los probióticos?

Los probióticos son alimentos o suplementos que contienen microorganismos vivos destinados a mantener o mejorar las bacterias "buenas" (microbiota normal) del cuerpo. La Organización Mundial de la Salud define los probióticos como “microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, confieren un beneficio a la salud del huésped”.

Los probióticos pueden formar parte de la composición de distintos tipos de productos, entre los que se incluyen alimentos (alimentos funcionales), medicamentos y complementos de la dieta. En alimentos podemos encontrarlos en el yogur, el kéfir o el chucrut, alimentos fermentados.

Para que un microorganismo pueda ser calificado como probiótico debe cumplir una serie de requisitos, entre los que cabe destacar estar correctamente identificado (a nivel de género, especie y cepa); carecer de factores de virulencia y/o capacidad de producir metabolitos indeseables para el hospedador; haber demostrado científicamente, mediante ensayos clínicos, los efectos beneficiosos en el huésped y la seguridad; estar en una cantidad suficiente para poder ejercer el efecto deseado.

En la práctica, los probióticos acreditados como tales proceden de los fermentos utilizados en la fermentación de alimentos y son fundamentalmente lactobacilos y bifidobacterias, ya que no incluyen cepas patógenas dentro de la especie a la que pertenecen. También se cataloga como probiótico Streptococcus thermophilus, microorganismo con actividad probada en la mejora de la digestión de la lactosa en individuos intolerantes a este disacárido.

En función de la cepa seleccionada, los probióticos pueden actuar en el hospedador a distintos niveles:

1- En el lumen intestinal mediante interacción directa con la microbiota intestinal, modulando su composición ya sea mediante la inhibición de microorganismos patógenos o favoreciendo la presencia y diversidad de bacterias consideradas beneficiosas.

También pueden actuar de forma directa en el metabolismo favoreciendo la absorción de determinados nutrientes, regulando el almacenamiento de energía, ayudando a la síntesis de vitaminas esenciales, etc.

2- En la mucosa y en el epitelio intestinal mejorando la función barrera intestinal, es decir, ayuda a mantener la integridad del epitelio intestinal frente a la acción de agresiones externas.

También intervienen en la metabolización de la lactosa (actividadβ-galactosidasa), de proteínas y lípidos, en la síntesis de aminoácidos y vitaminas, en la fermentación de hidratos de carbono con la obtención de ácidos grasos de cadena corta y aumentado la absorción de minerales como el calcio, magnesio y hierro.

El intestino es el órgano con la función inmunitaria más importante del organismo, donde se controlan respuestas inmunitarias contra microorganismos patógenos: virus, bacterias, parásitos. Ciertos probióticos tienen la capacidad de alterar este ecosistema intestinal, mejorando así nuestro sistema inmunitario.

3- En otros órganos, como el cerebro y el sistema inmune. Como decíamos, estimulan el sistema inmune y promueven la producción de inmunoglobulinas y linfocitos.

¿Para qué sirven los probióticos?

El uso regular de probióticos puede aportar los siguientes beneficios al organismo:

- Prevenir y tratar diarreas infecciosas, especialmente rotavirus.

- Disminuir la intolerancia a la lactosa.

- Reducir los síntomas de la inflamación intestinal relacionada con ciertas enfermedades como la colitis ulcerosa o la pouchitis.

- Disminuir los niveles de colesterol, por disminución de la concentración plasmática de LDL y colesterol total.

- Reforzar el sistema inmune y prevenir algunos procesos alérgicos, asma, dermatitis atópica, etc., estados que se caracterizan por una reacción de hipersensibilidad mediada por mecanismos inmunológicos. Asimismo, es beneficioso hacer uso de los probióticos cuando tenemos gripe, resfriado o enfermedades infecciosas como la cistitis o la vaginitis, entre otras.

¿Cuáles son los beneficios de los probióticos en la menopausia?

La menopausia es una etapa de la vida de la mujer caracterizada por una serie de cambios causados por el descenso de los niveles de las dos hormonas sexuales femeninas principales: estrógenos y progesterona. Este descenso provoca principalmente el final de los ciclos menstruales y de la fertilidad de la mujer, pero también molestias como sofocos, sequedad vaginal, descenso de la libido, insomnio, irritabilidad, etc.

Esta caída de las hormonas tiene un efecto importante sobre la microbiota normal vaginal y la microbiota intestinal, que puede dar lugar a síntomas muy variables de una mujer a otra.

En una mujer no menopáusica, la microbiota vaginal está dominada por una cepa de bacterias, los lactobacillus (95 % de la microbiota total), que tienen un efecto protector. Pero al llegar la menopausia, algunas mujeres ven cómo el número de lactobacilos disminuye, lo que causa problemas como sequedad vaginal o dolor. Los probióticos permiten conservar los efectos beneficiosos de los lactobacilos.

Asimismo, la falta de estrógenos después de la menopausia modifica la composición de la microbiota intestinal, provocando un aumento de la permeabilidad de la pared intestinal, lo cual aumenta el riesgo de osteoporosis y otros problemas de salud.

Para tratar estos síntomas podemos recurrir a fármacos y terapias hormonales, pero también a suplementos y sustancias naturales, como los probióticos.

En la menopausia, los probióticos pueden ayudar a mantener la flora de todo el organismo equilibrada, lo que es bueno para la salud y ayuda a evitar ciertas enfermedades como veíamos anteriormente.

Además, tienen efectos beneficiosos para algunos de los síntomas y molestias que aparecen en el climaterio:

- Mejoran la absorción del calcio, lo que previene la osteoporosis, enfermedad habitual tras la llegada de la menopausia. Numerosos estudios demuestran que la microbiota equilibrada ralentiza la resorción ósea y la pérdida asociada con la deficiencia de estrógenos.

- Ayudan a mantener el equilibrio de la flora intestinal, evitando trastornos digestivos habituales en esta etapa como las náuseas o el estreñimiento.

- Mejoran la flora vaginal, evitando las infecciones urinarias y vulvovaginales, frecuentes en la menopausia a causa de la disminución de los lactobacilos. Los probióticos afectan positivamente la composición de la microbiota vaginal al promover la proliferación de microorganismos beneficiosos, entre ellos los lactobacilos, que actúan como barrera protectora para evitar las infecciones vaginales en la posmenopausia.

- Aumentan la eficacia de las isoflavonas. Se ha demostrado que la suplementación de isoflavonas junto con probióticos aumenta los beneficios de estas para reducir los síntomas de la menopausia ya que las bacterias intestinales y las enzimas fabricadas por estas son esenciales para la hidrolisis de las isoflavonas conjugadas en agliconas y sus metabolitos, transformándolas en formas más biodisponibles activas capaces de ejercer el efecto estrogénico.

- Ayudan al metabolismo de los fitoestrógenos que se encuentran en muchas sustancias y suplementos que se toman en este etapa, mejorando así los síntomas de la menopausia.

- Mejoran el estado emocional al disminuir la ansiedad y la depresión debido al eje microbiota-intestino-cerebro, el cual regula la síntesis de neurotransmisores responsables del buen funcionamiento del cerebro, entre los cuales se encuentran la serotonina y el gaba.

- Mejoran el síndrome metabólico disminuyendo el perfil lipídico y aumentando la saciedad, lo que favorece la pérdida de peso. Asimismo, disminuyen la glucosa postprandial.

¿Son seguros los probióticos?

Generalmente, los alimentos probióticos y los suplementos de probióticos son seguros y tienden a ser bien tolerados por la mayoría de las personas que los consumen, pero, en personas con una enfermedad grave que involucre el sistema inmunitario, se debe consultar antes al médico.

Además, debes consultar siempre con un profesional de medicina o ginecología que te indique qué probiótico es el más adecuado según los síntomas que quieras aliviar. Existen probióticos por vía oral y por vía vaginal, tomar uno u otro depende de los trastornos que presentemos. En los desequilibrios de la microbiota vaginal es cierto que se tiene tendencia a dar probióticos vaginales, pero los probióticos por vía oral también pueden tener un efecto beneficioso.

Para que sean más eficaces, conviene empezar a tomarlos en torno a los 45 años, antes de que se presenten los primeros síntomas y molestias. No hay ningún peligro en tomar probióticos, se pueden tomar incluso durante años.

Fuente:

  • Barreto, F. M. L. Beneficial effects of Lactobacillus plantarum on glycemia and homocysteine levels in postmenopausal women with metabolic syndrome. Nutrition. 2014. 30(7-8), 939–942
  • De Vrese, M. (2009). Health benefits of probiotics and prebiotics in women. Menopause International, 15(1), 35–40. Antonieta Garrote, Ramon Bonet, Probióticos, Farmacia Profesional, Vol. 31. Núm. 2.páginas 13-16 (Marzo 2017).
  • Elsevier: https://www.elsevier.es/es-revista-farmacia-profesional-3-articulo-probioticos-X0213932417608720

Redacción: Irene García

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