Llagas en la boca en la menopausia

Llagas en la boca en la menopausia

Son muchos los cambios que se experimentan en la menopausia y los síntomas molestos que pueden aparecer a causa de los cambios hormonales y fisiológicos, pero también del estrés que conlleva para muchas mujeres esta etapa. Por eso, en la menopausia es habitual sufrir a menudo de llagas o aftas bucales.

Índice

¿Qué son las llagas?

Las llagas o aftas bucales, cuya prevalencia oscila entre el 5% y el 20% entre la población general, son heridas de la boca con forma redondeada u ovalada y bordes planos de color blanco, amarillo o gris. Son fáciles de detectar ya que provocan un bulto o inflamación que tiene alrededor del borde un color más rojo. Además, la mayoría aparecen en el interior de los labios, de las mejillas o la superficie inferior de la lengua, es decir, en las zonas blandas de la boca. Raramente aparecen en el paladar.

Aunque no son graves, pueden producir malestar general, fiebre y dolor.

En la mayoría de los casos, suelen aparecer entre tres o cuatro veces al año y acostumbran a durar una semana. Por su aspecto pueden confundirse con el herpes, pero las aftas no son contagiosas.

¿Por qué aparecen las llagas en la menopausia?

Los cambios hormonales propios de esta etapa afectan a boca ya que la reducción de estrógenos hace que las partes de la boca (dientes, encías, mucosa…) sean más sensibles a la acción de la placa bacteriana y de los virus y bacterias que entran en la boca. Por eso, es común el desarrollo de más bacterias y la disminución del sistema inmunitario bucal, por lo que es habitual que surjan las aftas. Además, existen otras causas que pueden hacer que las llagas se conviertan en un problema habitual:

1- El estrés, muy propio de los años previos y posteriores a la menopausia no solo por la llegada de esta y los cambios hormonales, sino también por los problemas personales habituales en mujeres de unos 50 años.

2- Alergia a determinados alimentos.

3- Deficiencias nutricionales, en concreto de vitaminas como la B12, el zinc, el hierro o el ácido fólico.

4- Antecedentes familiares: hay una cierta predisposición genética a sufrir llagas bucales.

5- Dejar de fumar, algo que también es bastante habitual a esta edad al preocuparse más por la salud y las consecuencias graves del tabaco.

6- Tratamientos de quimioterapia o radioterapia contra el cáncer.

7- Consumo de algunos alimentos como chocolate o nueces.

¿Qué otros cambios bucales son habituales?

Como decíamos, las fluctuaciones hormonales, los cambios en el metabolismo o el estrés de esta etapa puede hacer que aparezcan otros problemas bucales durante la menopausia como:

- Síndrome de boca ardiente: causa dolor intenso en la lengua, los labios, el paladar, la encía y las áreas de apoyo de la dentadura.

- Sequedad (xerostomía): la disminución de estrógenos reseca las mucosas, incluidas las bucales.

- Cambios en las encías, que pueden sangrar fácilmente y tener un aspecto pálido, seco y brillante.

- Gingivitis, es decir, la inflamación de las encías.

- Periodontitis: es una infección grave de las encías que daña el tejido blando y destruye el hueso que sostiene los dientes.

- Alteración del sentido del gusto y sensación de sabor metálico.

- Sensibilidad al calor y al frío.

¿Cómo tratar las aftas o llagas?

Normalmente, desparecen solas en una o dos semanas, pero si son muy molestas, se puede recurrir a una serie de medicamentos para aliviar el dolor y acelerar la cicatrización. Por ejemplo, los analgésicos tópicos y los enjuagues bucales calman el dolor temporalmente. También son recomendables los productos específicos para el tratamiento de las aftas, pero procura que no contengan lauril sulfato de sodio (LSS) ya que elimina la fina capa de la mucosa oral del interior de la boca y puede ser peor.

En cuanto a los remedios caseros, puedes hacer gárgaras con agua y sal o con bicarbonato de sodio para acelerar la cicatrización y combatir las bacterias. El frío también puede calmar el dolor, puedes aplicarte un trozo de hielo. O puedes comer yogures con probióticos para restaura el pH de la boca.

Además, se recomienda no comer alimentos crujientes o ácidos que puedan irritar la boca, mantener una dieta sana y equilibrada, cuidar la higiene bucal con cepillados diarios y enjuagues bucales que ayuden a liminar las bacterias.

Fuente: “Úlceras orales recurrentes: características clínicas y diagnóstico diferencial”. https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0716-10182007000300007

Redacción: Irene García

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