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Menopausia y sexualidad

Menopausia y sexualidad

Uno de los principales problemas que aparecen durante los años previos y posteriores a la llegada de la menopausia son todos los relacionados con la vida sexual, ya que la disminución de ciertas hormonas causa una baja libido sexual y sequedad vaginal, inconvenientes serios para tener una vida sexual plena.

Índice

 

Problemas relacionados con la sexualidad en la menopausia

La menopausia es una etapa más en la vida de una mujer que supone el final de su vida fértil ya que sus ovarios dejan de funcionar y, por tanto, deja de ovular y de menstruar. Está provocada por el descenso de las principales hormonas femeninas, principalmente estrógenos, y, además de suponer el final de los ciclos ovulatorios, causa otros síntomas que pueden ser más o menos intensos y molestos según cada mujer: irritabilidad, ansiedad, sofocos, sudores nocturnos, problemas para dormir, dolores de cabeza, aumento de peso, etc.

Además de estos síntomas, hay otros dos relacionados con la vida sexual: el descenso de la libido o apetito sexual y la sequedad vaginal. Estos dos síntomas hacen que muchas mujeres no tengan ganas de mantener relaciones sexuales o, peor aún, que sufran dolor al mantenerlas o una menor intensidad en la excitación y el orgasmo. Por ello, son muchas las mujeres de entre 45 y 55 años que apenas mantienen relaciones sexuales con sus parejas, lo que puede afectar a sus relaciones amorosas y su autoestima.

Pero no solo estos síntomas afectan a la vida sexual, todos los antes mencionados, tanto físicos (mareos, vértigos, dolores de cabeza, sofocos, atrofia vaginal) como emocionales (irritabilidad, susceptibilidad, dificultad de concentración, etc.) causan interferencias con la vida sexual.

Y es que los cambios hormonales de la menopausia provocan que la mujer necesite más tiempo para llegar a la fase de excitación y para lubricar la vagina, lo que puede causar que el coito sea doloroso o incómodo, por lo que la mujer evitará las relaciones sexuales con penetración para no tener que pasar por ese dolor. Por otra parte, la pérdida del tono muscular del suelo pélvico, junto con la sequedad vaginal, hacen que las contracciones que se producen al llegar al orgasmo sean menos intensas y duraderas, por lo que resultarán menos satisfactorias.

Por ello, es importante saber qué hacer si surgen estos problemas y cómo se pueden solucionar, ya que una vida sexual plena es fundamental para la propia felicidad.

¿Qué hacer para tener una buena vida sexual?

Lo primero que debes hacer si empiezas a presentar este tipo de problemas es no preocuparte ni pensar que tu vida sexual ha acabado, ya que esta es solo una fase de transición que puede durar entre 2 y 8 años que se acabará pasando, por lo que hay que mantener la calma y buscar soluciones a los problemas concretos que cada mujer presente, ya que no todas presentan los mismos problemas ni con la misma intensidad.

Por ejemplo, si sufres sequedad vaginal y te cuesta lubricar o excitarte, debes usar un lubricante y tomarte más tiempo de preliminares, es decir, estar más tiempo con las caricias, besos y actos previos a la penetración para que, cuando esta llegue, tu vagina ya esté bien lubricada y no sufras dolor ni incomodidad.

Si notas que suelo pélvico está débil, lo que afecta a la intensidad de los orgasmos y al placer que se siente durante la penetración, no hay nada mejor que realizar ejercicios de gimnasia pélvica como los ejercicios de Kegel. También puedes usar distintos ejercitadores del suelo pélvico, como las bolas chinas o el epi.No, para fortalecer los músculos de esta zona y evitar no solo problemas en las relaciones sexuales, sino también la incontinencia urinaria propia de esta etapa.

Acepta que una nueva etapa ha empezado y aprende cómo debes comportarte ahora para seguir disfrutando de tus relaciones sexuales. Quizá debas dedicar más tiempo a tu pareja y hacer cosas nuevas y diferentes con él para despertar el deseo sexual. Un viaje romántico, una noche en un hotel especial, comprar lencería sexy, ver películas eróticas, usar nuevos juguetes sexuales o dejar volar vuestra imaginación para que vuestra vida sexual siga siendo plena y satisfactoria.

Además, en muchos casos esta etapa llega cuando los hijos ya son adolescentes y empiezan a vivir su propia vida, lo que os permitirá tener más tiempo para vosotros y para vivir una nueva etapa que dé paso a unas relaciones sexuales nuevas y diferentes, pero siempre satisfactorias y plenas. Para algunas mujeres el hecho de que sus hijos crezcan y empiecen a irse de casa puede resultar triste y ahondar en los problemas emocionales que aparecen con la menopausia, pero debes aceptar también el hecho de que tus hijos crecen y verlo como una nueva etapa que también tendrá sus cosas buenas.

Recuerda que la menopausia no es el fin de la vida sexual ni mucho menos, solo tienes que conocer y aceptar los cambios que experimenta tu cuerpo y saber cómo solucionar los problemas que pueden aparecer por el descenso de las hormonas y el final del funcionamiento de los ovarios.

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