Marcadores de la analítica con menopausia

Marcadores de la analítica con menopausia

Los análisis de sangre en una mujer pueden variar dependiendo de la etapa de la vida en la que se encuentre. Así, no es lo mismo el análisis de una niña que aún no tiene la regla que el de una adolescente, ni los valores normales son los mismos cuando se está embarazada o cuando se llega a la menopausia.

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¿Qué es la menopausia?

La menopausia es el momento en la vida de una mujer en que se acaba su vida fértil puesto que sus ovarios dejan de ovular y se acaban los periodos menstruales. Esto sucede porque, llegados a los 50 años, las hormonas femeninas (estrógenos y progesterona) descienden, lo que supone una serie de cambios fisiológicos en el organismo de la mujer que afectan no solo a su sistema reproductor, sino también a su metabolismo y otros sistemas.

Por eso, durante los años previos a la menopausia y en los años posteriores, estas variaciones hormonales, unidas a los cambios fisiológicos, provocan una serie de síntomas que pueden ser más o menos intensos según la mujer: ciclos irregulares hasta que finalmente desaparecen, sofocos y sudores nocturnos, aumento de peso, sequedad vaginal, incontinencia urinaria, problemas para dormir, ansiedad y tristeza… Todo esto, a la larga, provoca el desarrollo de algunas enfermedades que pueden ser más graves como osteoporosis (pérdida de densidad ósea que puede provocar fracturas), colesterol LDL o malo elevado, enfermedades cardiovasculares, etc.

Por lo tanto, aunque la menopausia no es una enfermedad, sí puede dar paso a una serie de problemas si la mujer no sabe cómo cuidarse una vez llegada a este etapa, por lo que es importante conocer los síntomas de la perimenopausia (la etapa previa a la llegada de la menopausia) y, si hay dudas, acudir al ginecólogo, quien puede hacer una serie de exámenes y controles para valorar si la mujer ha llegado o no a la menopausia y cuál es su salud general.

Análisis hormonales en la menopausia

Normalmente, no hace falta realizar análisis hormonales para confirmar la llegada de la menopausia, ya que es suficiente con un examen de los síntomas que la mujer experimenta y con una ecografía transvaginal que permita explorar los ovarios para ver su situación. No obstante, si el ginecólogo lo considera necesario, sobre todo si la menopausia llega antes de tiempo o los síntomas son leves y pueden confundirse con otro trastorno, puede hacer un análisis de dos hormonas:

- Hormona folículoestimulante (FSH). La hormona folículoestimulante (FSH) es una proteína formada por el cerebro que estimula la ovulación. Cuando la mujer ha llegado a la posmenopausia, los ovarios ya no responden a la FSH, por lo que el creebro reacciona enviando más de estas hormonas, por lo que el nivel de FSH en esta etapa suele estar persistentemente alto (más de 40 miliunidades internacionales por mililitro, 40 mUI/mL). No obstante, como los niveles de FSH pueden variar de un día para otro, es necesario realizar varios análisis en momentos diferentes y llevar un registro de los mismos.

- Niveles de estradiol. El estradiol es la principal forma de estrógeno presente en mujeres premenopáusicas. Un nivel normal oscila entre 30 y 400 picogramos por mililitro (30-400 pg/mL), pero cuando la mujer ha pasado la menopausia, el estradil desciende por debajo de los 30 pg/mL.

- Tirotropina (TSH), porque una tiroides con baja actividad (hipotiroidismo) puede causar síntomas parecidos a los de la menopausia, por lo que es necesario descartar hipotiroidismo para confirmar si se ha llegado a la menopausia o no.

Otros cambios en la menopausia

Además de los cambios hormonales que se experimentan en esta fase, la menopausia afecta a todo el organismo de la mujer, por lo que un análisis de sangre puede confirmar si han aparecido o no otros problemas que pueden surgir en estos años, como una déficit de vitamina D (que aumenta el riesgo de osteoporosis) o unos niveles elevados de colesterol LDL o colesterol malo.

Por supuesto, no todas las mujeres que llegan a la menopausia tienen la vitamina D baja o el colesterol LDL alto, pero sí es cierto que es una tendencia habitual causada por los cambios fisiológicos de esta fase, por lo que es importante que la mujer se realice análisis de sangre periódicos para comprobar estos y otros valores que pueden causar determinados problemas de salud graves a la larga como osteoporosis o enfermedades cardiovasculares. Si así fuera, sería necesario suplementar con vitamina D y llevar una dieta baja en grasas saturadas y rica en alimentos con ácidos grasos omega 3 que ayudan a elevar el colesterol bueno y bajar el malo. Además, puede ser necesario, en algunos casos, recurrir a la medicación.

También es importante que la mujer menopáusica o posmenopáusica se haga controles rutinarios ginecológicos para comprobar si se desarrolla algún cáncer de mama, útero u ovarios, ya que a partir de los 50 años es cuando más riesgo hay de que aparezcan este tipo de cánceres. Prueba de Papanicolau, mamografías y ecografías son necesarias cada año o cada dos años para poder detectar a tiempo este tipo de tumores.

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