Menopausia agresiva

Menopausia agresiva

En algunas mujeres, los síntomas ligados a la llegada de la menopausia (sofocos, sudores, irritabilidad, insomnio…) son mucho más intensos y frecuentes, alterando considerablemente su calidad de vida. Es lo que algunas personas llaman “menopausia agresiva”.

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¿Por qué tengo menopausia agresiva?

La menopausia es el fin de la vida fértil causada por la reducción de los niveles de las hormonas sexuales femeninas, especialmente los estrógenos, lo que provoca que los ovarios dejen de funcionar y de liberar un óvulo cada ciclo, por lo que se acaban las menstruaciones.

Esta disminución de estrógenos provoca muchos otros síntomas en la mujer, ya que los estrógenos intervienen o participan en muchas funciones del organismo. Por eso, es normal que en los años previos a la llegada de la menopausia y en los años posteriores aparezcan ciertos síntomas como sofocos, sudores nocturnos, sequedad vaginal, disminución de la libido, dolores de cabeza, insomnio, irritabilidad, ansiedad, depresión…

No obstante, es cierto que no todas las mujeres experimentan estos síntomas el mismo tiempo ni con la misma intensidad. En algunas mujeres los síntomas duran solo 2 años, mientras que otras pueden experimentarlos hasta 10 años.

De igual modo, algunas mujeres sufren estos síntomas y cambios de manera leve, mientras que otras los padecen todos los días y de manera muy intensa, lo que afecta a su calidad de vida y su salud.

Asimismo, cuanto antes comiencen los síntomas, más tiempo duran. Según un estudio de medicina publicado en la revista JAMA Internal Medicine, las mujeres que sufrieron sofocos y otros síntomas menopáusicos antes de la llegada de esta sufrieron más tiempo: 11,8 años, mientras que las mujeres que apenas experimentaron síntomas antes sufrieron síntomas durante unos 9,4 años.

La raza y la etnia también afectan a la duración de los síntomas. Las mujeres negras reportaron los síntomas de mayor duración, unos 10 años. Las mujeres japonesas y chinas las que menos tiempo, 4,8 y 5,4 años, respectivamente. Entre las blancas, el punto medio fue de 6,5 años, y entre las hispanas, de 8,9 años.

Por último, las mujeres que pasan por una menopausia quirúrgica o inducida también suelen sufrir los síntomas con más intensidad y duración.

¿Cómo actuar ante la menopausia agresiva?

En la mayoría de las mujeres, adoptar una serie de cambios en nuestro estilo de vida y recurrir a tratamientos naturales es suficiente para aliviar los síntomas de la menopausia y atravesar esta etapa sin que cause muchos trastornos.

Seguir una dieta equilibrada, hacer ejercicio físico con regularidad, dejar el tabaco y el alcohol, tomar suplementos dietéticos (vitamina D, vitamina C, vitamina K, calcio…) y la fitoterapia (fitoestrógenos, Vitex Agnus Castus, cimicífuga, valeriana) suelen ser suficientes para paliar los síntomas y sentirse mejor hasta que las hormonas se equilibran.

Sin embargo, en el caso de la menopausia agresiva puede ser necesario recurrir a los tratamientos farmacológicos. El tratamiento más habitual en este caso es la terapia hormonal sustitutiva. Se trata de estrógenos artificiales que se administran para aliviar los síntomas. Es una terapia muy eficaz que también ayuda a prevenir la osteoporosis, el problema es que puede aumentar en algunos casos el riesgo de desarrollar cáncer de mama o de útero, así como enfermedades cardiovasculares, por lo que este tratamiento se debe tomar siempre en la dosis más baja posible durante el tiempo más corto y siempre bajo supervisión de un profesional de ginecología. En las mujeres que todavía tienen útero se suele administrar también progesterona. Esta terapia se considera eficaz en los primeros 10 años de climaterio y hasta los 59 años, pero no debe usarse más tiempo ni en mujeres mayores. Tampoco deben recurrir a ella mujeres con antecedentes de enfermedad cardíaca o factores de riesgo, como colesterol alto, mujeres con antecedentes familiares o personales de cáncer de mama, aquellas que tienen niveles altos de triglicéridos o antecedentes familiares de enfermedad de la vesícula biliar, de accidente cerebrovascular o coágulos sanguíneos.

Otros fármacos que pueden aliviar diversos síntomas son:

- Estrógeno vaginal para aliviar la sequedad vaginal.

- Antidepresivos en dosis bajas. Los antidepresivos llamados «inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina» (ISRS) pueden disminuir los sofocos menopáusicos y aliviar los cambios de humor.

- Anticonceptivos hormonales de baja dosis, que pueden ser útiles para reducir los calores, la sequedad vaginal y los cambios de humor.

- Gabapentina. Ayuda a reducir los sofocos, especialmente por la noche.

- Clonidina, un medicamento que se usa para el tratamiento de la presión arterial alta, pero que también puede proporcionar cierto alivio de los sofocos.

- Hormonas bioidénticas. Desde hace unos años se usan las hormonas bioidénticas, hormonas personalizadas que se elaboran a partir de los análisis hormonales de cada mujer para crear un tratamiento hormonal personalizado que se ajuste a las necesidades de cada una.

Además, las hormonas se pueden administrar de forma sistémica, es decir, haciendo que ingresen directamente al torrente sanguíneo por medio de tabletas, parches para la piel, inyecciones o aros vaginales, o de forma tópica, es decir, colocadas directamente en el lugar donde deben hacer efecto. Se debe elegir la forma de administración más adecuada según la intensidad de los síntomas, la frecuencia, los antecedentes personales de la mujer, etc.

Lo más importante es informarse antes de la llegada de la menopausia y empezar a cuidarse, ya que se ha demostrado que, si empiezas a cuidarte antes, los síntomas serán más leves.

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