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Menopausia y reglas abundantes

Menopausia y reglas abundantes

La llegada de la menopausia marca el final de las menstruaciones, por lo que un sangrado vaginal en la postmenopausia debe consultarse con el médico ya que puede indicar algún problema de salud. No obstante, en la perimenopausia sí es normal que las reglas sean más abundantes sin que eso implique ningún problema de salud.

Índice

Alteraciones en los ciclos en la perimenopausia

La perimenopausia es la etapa previa a la llegada de la menopausia. Durante esta fase, los ovarios se van quedando sin folículos y, por lo tanto, comienzan las irregularidades en los ciclos. Eso, a su vez, causa la disminución de las hormonas sexuales femeninas, los estrógenos y la progesterona, lo que se ve acompañado de otros síntomas propios de esta fase como la aparición de los sofocos, la inestabilidad emocional, la ausencia de libido, los problemas para dormir, etc.

Esta etapa puede durar entre 2 y 5 años, dependiendo de cada mujer, y suele comenzar en torno a los 45 años.

Como decíamos, uno de los síntomas más reconocibles es la irregularidad de los ciclos. Los ovarios van dejando de funcionar, lo que hace que la mujer no ovule todos los meses y, por lo tanto, no tenga la menstruación de manera regular. En esta etapa es normal que los ciclos se alarguen, es decir, pase más tiempo entre una regla y otra, o incluso que se esté 3 o 4 meses sin la regla. Mientras no pasen 12 meses consecutivos, no se considera que se ha llegado a la menopausia.

Pero, además de la irregularidad, puede haber otros cambios en las reglas durante este periodo. Por ejemplo, el sangrado puede ser más o menos intenso y los ciclos durar más o menos de lo habitual. Por eso, es normal que, durante la perimenopausia, las reglas sean más abundantes de lo que eran en años anteriores.

Fin de las menstruaciones

Y, tras 12 meses consecutivos sin la regla, se considera que los ovarios han dejado por fin de funcionar para siempre y, por lo tanto, la vida fértil de la mujer ha llegado a su fin. Ya no volverá a tener la regla ni podrá quedarse embarazada por medios naturales.

Esto puede suponer una gran liberación, ya que la regla, aunque nos acostumbremos a ella, tiene muchos efectos secundarios: dolores abdominales antes y durante, cambios emocionales, tener que usar compresas, tampones o la copa menstrual… Y todo esto se acaba tras unos 30 años de menstruaciones.

Por supuesto, la menopausia también tiene sus contras, ya que puede provocar una serie de síntomas molestos más o menos intensos, pero estos irán desapareciendo gradualmente.

Por lo tanto, una vez entras en la menopausia ya no debes volver a sufrir un sangrado vaginal y, si es así, debes ir al médico cuanto antes para averiguar la causa.

Causas del sangrado vaginal en la menopausia

- Atrofia vaginal: la causa más común es la atrofia de la mucosa vaginal y endometrial, que puede causar sangrados de vez en cuando. La disminución de los estrógenos hace que el endometrio, la mucosa que recubre el interior del útero, se vuelva frágil y fina, pudiendo causar este sangrado vaginal anormal. Es algo bastante habitual en la postmenopausia que no requiere tratamiento.

- Pólipo endometrial: es un tumor generalmente benigno que crece en el endometrio y puede causar sangrado. También pueden crecer pólipos en el cuello uterino. Suele ser necesario extirparlo para detener los sangrados.

- Fibromas uterinos: crecimientos no cancerosos del útero, también llamados leiomiomas o miomas, que pueden ser de diferentes tamaños. Cuando se tienen muchos o de gran tamaño, es normal que haya sangrado vaginal abundante, además de dolor pélvico, estreñimiento y problemas para orinar.

- Endometritis: inflamación e infección del revestimiento uterino causada, normalmente, por una infección o enfermedad de transmisión sexual (ETS) como la clamidia, la gonorrea, la tuberculosis o la vaginosis bacteriana. El tratamiento dependerá de la causa concreta.

- La ingesta de algunos medicamentos como la terapia hormonal sustitutiva que se usa en la menopausia o el tamoxifeno, un medicamento que se emplea como terapia complementaria para el cáncer de mama, pueden causar este sangrado abundante.

- Hiperplasia endometrial: sobrecrecimiento excesivo de las células que componen el revestimiento del útero.

- Cáncer de endometrio: se trata de un tumor maligno que crece en las células del endometrio. La cirugía, la quimioterapia y la radioterapia son las opciones habituales de tratamiento.

- Cáncer de útero: en este caso, el tumor maligno se localiza en el útero. El tratamiento es el mismo que en el caso del cáncer endometrial.

¿Cómo se realiza el diagnóstico?

Para determinar la causa del sangrado vaginal el ginecólogo puede realizar una serie de pruebas entre las que se encuentran una ecografía transvaginal, una biopsia de endometrio para analizar el tejido o una histeroscopia diagnóstica que permite introducir una cámara en el interior del útero para verlo bien y, a la vez, realizar ciertas intervenciones quirúrgicas. Lo importante es que acudas al médico cuanto antes para comprobar si se trata de algo más serio o no.

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