Perimenopausia y ansiedad

Perimenopausia y ansiedad

Durante la etapa previa a la llegada de la menopausia, conocida como perimenopausia, aparecen no solo los síntomas físicos asociados a esta, sino también los psicológicos, como la ansiedad o la irritabilidad. Cuando este problema interfiere con nuestra vida diaria, es necesario buscar un tratamiento.

Índice

 

Síntomas psicológicos de la perimenopausia

La perimenopausia es la etapa previa a la llegada de la menopausia en la que las hormonas femeninas sufren picos y bajadas, lo que hace que aparezcan los primeros síntomas de la menopausia como los ciclos irregulares, los sofocos, la sequedad vaginal… pero también los síntomas psicológicos como los cambios de humor, la irritabilidad, la ansiedad o la depresión.

Y es que los procesos químicos que se producen en el aparato reproductor y en el cerebro afectan a nuestros estados de ánimo. Todas las mujeres son conscientes de los cambios de humor que se sufren durante el ciclo menstrual, con una mayor tendencia a la tristeza y a la irritabilidad; algo parecido ocurre durante la perimenopausia, etapa en la que esos procesos hormonales que afectaban a nuestro humor se revolucionan y acentúan, provocando unos síntomas más intensos.

Pero no solo los cambios hormonales provocan esta ansiedad, otros problemas y cambios propios de esta edad, como la sensación de envejecer o de que una etapa acaba, puede aumentar la ansiedad en una mujer.

¿Qué es la ansiedad?

Según la Guía de Prácticas Clínicas, “la ansiedad es una anticipación de un daño o desgracia futura que se acompaña de un sentimiento desagradable y/o síntomas somáticos de tensión. Es un estado emocional normal ante determinadas situaciones y constituye una respuesta habitual a diferentes situaciones cotidianas estresantes. Así, podemos decir que la ansiedad podría llegar a ser deseable para sobrellevar las exigencias del día a día”. Sin embargo, se considera que es una patología cuando su aparición es irracional, “ya sea por un estímulo ausente, por una intensidad excesiva con relación al estímulo o si la duración es prolongada y recurre sin motivo” y, en este caso, puede afectar al día a día de la mujer.

De hecho, los trastornos de ansiedad son enfermedades psiquiátricas frecuentes e incapacitantes que se caracterizan por miedo o temor excesivo, que se produce durante más días de los que ha estado ausente durante un mínimo de 6 meses, cansancio, dificultades para concentrarse, irritabilidad, tensión muscular, problemas de sueño, síntomas físicos que causan malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento, etc.

Está demostrado que las mujeres tienen más riesgo que los hombres de padecer un trastorno de ansiedad, aunque se desconoce si el riesgo de sufrir ansiedad como síntoma o algún trastorno de ansiedad específico se incrementa durante la perimenopausia. No obstante, algunos estudios apuntan a que así podrá ser. Por ejemplo, en un estudio llevado a cabo por Bromberger et al. se observó que durante la perimenopausia temprana se observaba incremento en la irritabilidad y nerviosismo. Se piensa que esto puede deberse a los cambios séricos hormonales que pueden potenciar el desarrollo de estas patologías en mujeres predispuestas, aunque hace falta hacer más estudios al respecto.

Tratamiento para la ansiedad

Lo primero que hay que hacer es distinguir entre el trastorno de ansiedad generalizada, que es una patología psiquiátrica que necesita tratamiento psiquiátrico y psicológico, de la ansiedad puntual que se puede sufrir en ciertas ocasiones, como la perimenopausia, derivada de cambios hormonales y sociales. En este último caso, no haría falta el tratamiento psiquiátrico, tan solo adoptar una serie de consejos:

- Llevar una dieta sana evitando alimentos precocinados, el exceso de sal, las harinas blancas y los azúcares refinados que empeoran el estado de ánimo, aumentando la irritabilidad y la ansiedad. Elige alimentos frescos y naturales como verduras, frutas, cereales integrales, pescado y mucha agua.

- Hacer ejercicio regular, mínimo 30 minutos tres días a la semana ya que al hacer deporte segregamos serotonina, la hormona de la felicidad, que nos ayuda a estar más animados y relejados, alejando la ansiedad de nuestra vida. Puedes hacer cualquier deporte, aunque los más recomendados para esta etapa son la natación, pasear, clases de baile, bicicleta, yoga, pilates, taichí.

- Potenciar las relaciones sociales y las personales, evitando el aislamiento. Es necesario llevar una vida activa para fortalecer la autoestima y la seguridad de la mujer. Asimismo, es importante la comunicación con la familia y sobre todo con la pareja para evitar los roces y tensiones que pueden surgir.

- Entender la perimenopausia y la menopausia como una etapa más con sus luces y sus sombras y no como el fin de algo. Hay que tomarse la vida con filosofía y no agobiarse para que la ansiedad no se convierta en trastorno.

- Intentar dormir bien, descansar y evitar el estrés en nuestro día a día. Hay que saber organizarse y planificarse.

Fuente: “Los trastornos de ansiedad durante la transición a la menopausia”, A.Carvajal-Lohra, M.Flores Ramos, S.I.Marin Montejo, C.G.Morales, https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S018753371600011X

Redacción: Irene García

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