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¿Cómo tratar la menopausia?

¿Cómo tratar la menopausia?

La menopausia es el momento de la vida de las mujeres que se caracteriza por el cese del ciclo menstrual. La llegada de esta se sitúa alrededor de los 50 años aproximadamente y se produce principalmente porque la mujer comienza a perder de forma progresiva su función ovárica y, como consecuencia de ello, baja la producción de las hormonas femeninas: estrógenos y progesterona, pero hay más. ¿Quieres saberlo todo acerca de la menopausia? Te lo contamos en este artículo.

Índice

¿Está relacionada la menopausia con un mayor riesgo de arterioesclerosis?

Por supuesto que sí. De hecho, las hormonas femeninas contribuyen a reducir el riesgo cardiovascular durante la vida fértil. Hay que tener en cuenta que, con el climaterio, se pierde esa protección extra y hay que estar más alerta a las consecuencias de la arterioesclerosis o endurecimiento de las arterias. Para prevenirlo se puede aumentar el consumo de frutas, verduras y pescado. Los alimentos ricos en antioxidantes como las frutas, las verduras y las legumbres son los mejores aliados para hacer frente a la arterioesclerosis. También se recomienda consumir suficiente cantidad de pescado. Este aporta ácidos grasos poliinsaturados que son, además, muy beneficios para la salud cardiovascular.

La arterioesclerosis es una afección en la cual la placa se acumula dentro de las arterias y que por norma general no suele presentar síntomas hasta que una arteria se estrecha demasiado o por completo. Sucede cuando los vasos sanguíneos que llevan oxígeno del corazón al resto del cuerpo se vuelven gruesos y rígidos y en ocasiones incluso restringen el flujo de sangre hacia órganos y tejidos. Esta se desarrolla de forma gradual, pero es importante acudir al médico. Hay algunos síntomas iniciales del flujo sanguíneo como el dolor en el pecho o el entumecimiento de las piernas que podrían indicar que se padece arterioesclerosis. No obstante, se debe tener en cuenta que el diagnóstico y el tratamiento iniciales podrían impedir que la arterioesclerosis empeore y prevenir algún ataque cardiaco o un determinado accidente cardiovascular. Por eso, es fundamental acudir al médico ante los primeros síntomas, sobre todo si tienes alguna cardiopatía.

¿Cómo tratar la menopausia?

Según algunas investigaciones, se ha descubierto que, a pesar de la existencia de numerosos tratamientos para tratar los síntomas de la menopausia como tal, un elevado porcentaje de mujeres con la menopausia (39%) asegura no haber recibido ninguna o muy escasa información a este respecto. También se ha estudiado la relación entre el modo en el que viven algunas mujeres y su alto nivel de estudios con el tratamiento que siguen para afrontarla. Las mujeres que viven en la ciudad y con un alto nivel de estudios tienen preferencia por el Tratamiento (o terapia) Hormonal Sustitutivo (THS) (32%), mientras que las de ámbito rural y con un menor nivel de estudios se decantan más bien por la fitoterapia (35%). El restante hace lo que el médico les dice.

Pero ¿en qué consiste exactamente cada tratamiento? El TSH o terapia hormonal posmenopáusica, nombre con el que también se la conoce en medicina, es el tratamiento que muchos médicos recomiendan a algunas mujeres con el fin de aliviar los síntomas más comunes de la menopausia y para responder a todos esos cambios biológicos y duraderos en el cuerpo de la mujer durante este periodo de la vida.

El problema es que se ha descubierto que son pocas las mujeres que, una vez instaurada la menopausia, dejan de visitar al ginecólogo y solamente consultan con el médico de atención primaria. Está claro que las visitas a los médicos de atención primaria son importantes siempre, pero durante la menopausia, antes y también después, las visitas al ginecólogo son imprescindibles. Esta comprende normalmente el tratamiento con solo un estrógeno o un estrógeno más progestina, hormona sintética cuyos efectos son semejantes a los de la progesterona.

A las mujeres que tienen útero lo que se les recomienda es el tratamiento con estrógeno y progestágeno como terapia hormonal sustitutiva. Sin embargo, a todas aquellas a las que les hayan quitado el útero, es decir, que hayan pasado por una histerectomía (extracción del útero) solamente se les receta estrógeno que está asociado a un riesgo mayor de cáncer de endometrio (y como no hay útero no existe riesgo de cáncer) o de cáncer de mama. El estrógeno con progestina no está asociado según estudios e investigaciones. La fitoterapia, por su parte, es algo que se viene utilizando en la medicina natural tradicional desde hace muchos años.

La fitoterapia consiste sencillamente en utilizar productos de origen vegetal con el objetivo de tratar o prevenir algunas patologías como bien puede ser la menopausia. Se ha descubierto que algunas terapias a base de plantas sí pueden mejorar los síntomas de la menopausia. Algunas de ellas, por ejemplo, incluyen el uso oral de fitoestrógenos, muy de moda desde que en un estudio se vinculó el consumo de soja de las mujeres orientales con la ausencia de los trastornos más típico como son los sofocos. Las isoflavonas son una de las clases más potentes de fitoestrógenos, casi exclusivas de las legumbres como la soja, que es la legumbre de consumo humano con mayor contenido en isoflavonoides y que, en dosis adecuadas, mejoran de forma moderada el número y la intensidad de las sofocaciones asociadas a la menopausia. También mejoran otros síntomas como la sequedad vaginal, la osteoporosis, la depresión, la ansiedad...

También como remedios herbales naturales tenemos la Cimicifuga racemosa, una planta medicinal que posee actividad estrogénica, pero de la que se desconoce totalmente el componente o mecanismo responsable. Esta, además, se puede adquirir como complemento alimenticio o como medicamento en farmacia sin receta médica, pero está desaconsejada en mujeres con tumores hormonodependientes.

¿Cuándo consultar con el médico?

Algunas mujeres buscan atención médica para aliviar sus síntomas o resolver algunas dudas. Sin embargo, muchas los toleran o directamente no tienen síntomas que sean lo suficientemente intensos como para requerir atención o acudir al médico. Asimismo, se debe tener en cuenta también que dado que los síntomas pueden ser sutiles y aparecer de forma gradual es posible no darse cuenta muy pronto, pero si una se encuentra bien no hay por qué preocuparse.

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