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Menopausia y testosterona

Menopausia y testosterona

La desaparición de los periodos menstruales durante al menos doce meses que es como definimos el término “menopausia” puede tener relación con la testosterona. ¿Quieres saber por qué? Presta atención…

Índice

Lo primero que hay que saber es qué es la testosterona y qué papel tiene. La testosterona, aunque es un andrógeno, tiene un papel fundamental en la regulación de la función sexual femenina, incluyendo el deseo sexual, la excitación y el orgasmo, aunque también existen algunas evidencias de que la testosterona en la mujer podría jugar un papel importante en la regulación del deseo y la respuesta sexual, pero ¿y con la menopausia?

Según un estudio realizado la testosterona puede contribuir a aliviar los síntomas de la menopausia sin aumentar el riesgo de padecer cáncer de mama. En el estudio que se realizó se implantó la testosterona debajo de la piel en miniesferas. Esto se hizo cada tres meses y se pudo comprobar el alivio de los síntomas de la menopausia y, además, sin aumentar el riesgo de padecer cáncer de mama.

Pero ¿por qué este descubrimiento es tan importante?

Se debe tener claro en primer lugar que algunos síntomas de la menopausia como los sofocos o los sudores nocturnos podrían llegar a reducir drásticamente la calidad de vida de algunas mujeres y es por esto por lo que muchas recurren a la Terapia de Reemplazo Hormonal (TRH) para aliviar en la medida de lo posible algunos de los síntomas. Sin embargo, a lo largo de los años se ha podido demostrar que esta terapia, por desgracia, podría aumentar el riesgo de padecer cáncer de mama en mujeres sin diagnóstico de este tipo de cáncer y que también aumenta el riesgo de que el cáncer de mama vuelva a aparecer en mujeres ya diagnosticadas con la enfermedad. Por todo ello, quizás sea mejor replanteárselo o buscar otras opciones.

¿En qué consiste exactamente dicha terapia?

La terapia de reemplazo hormonal es un tipo de tratamiento que consiste en tomar hormonas (estrógenos como estradiol) para prevenir o tratar ciertas afecciones médicas y también para aliviar algunos síntomas de la menopausia. Sin embargo, y como ya veíamos, lo cierto es que algunos tipos podrían significar algunos riesgos para las mujeres. Y, aunque suele utilizarse para tratar los síntomas menopáusicos más comunes como los sofocos o las molestias vaginales y ayuden, además, a prevenir la pérdida ósea y a reducir el riesgo de fracturas en mujeres posmenopáusicas, no siempre son del todo adecuados. De hecho, algunas mujeres deberían evitarla por completo como las mujeres con antecedentes actuales o pasados de cáncer de mama, cáncer de ovario o endometrio, o bien trombosis en las piernas o los pulmones, con enfermedades hepáticas o sangrado vaginal inexplicable. Y siempre que sí se pueda y se reciba, al menos intentar encontrar el mejor producto y método para cada una en concreto; reducir al mínimo la cantidad de medicamentos que se toman y la dosis; buscar atención de seguimiento habitual; y, por último, elegir siempre un estilo de vida saludable.

El tratamiento con testosterona, una opción mejor

La testosterona en las mujeres disminuye a partir de los 25 años aproximadamente de manera que los niveles plasmáticos de una mujer de 40 pueden llegar a ser la mitad que los que tenía a los 20. Mucha diferencia ¿no? Esta disminución, además, puede relacionarse con numerosos síntomas y signos propios del proceso de envejecimiento como es la disminución de vitalidad, las alteraciones del estado de ánimo como la irritabilidad, la tristeza o la ansiedad; el cansancio permanente, la disminución de la libido, los sofocos o la descalcificación de los huesos, entre otros muchos más.

El tratamiento con testosterona en mujeres, como vemos, puede producir mejoras globales, tanto psicológicas como físicas o urogenitales en las mujeres premenopáusicas o posmenopáusicas. Entonces ¿por qué no?

La testosterona también ayuda a aumentar el impulso sexual en las mujeres

Como bien sabemos, en la menopausia también es normal que la libido en las mujeres se vea bastante reducida, pero según algunas investigaciones la hormona de la testosterona podría darnos algunas soluciones. Tras varios estudios realizados en relación con la testosterona y el deseo sexual se ha podido demostrar hasta ahora que al menos en referencia a esto el tratamiento de testosterona sí podría mejorar la función sexual en grupos específicos de mujeres, aunque los datos sobre seguridad y efectividad todavía sean limitados. Lo que sí afirman es que la terapia de testosterona efectivamente podría ser apropiada en los siguientes casos:

- cuando la mujer tiene menor deseo sexual, depresión y fatiga después de la menopausia inducida quirúrgicamente y la terapia de estrógeno no ha aliviado todavía los síntomas.

- o bien si se es posmenopáusica, está tomando terapia de estrógeno y tiene una disminución del deseo sexual sin otras causas identificables.

No obstante, lo que sí hay que tener en cuenta aquí es que la terapia de testosterona viene en muchas formas como cremas, geles, parches o píldoras. El método de administración y la dosis suelen relacionarse con los riesgos de seguridad por lo que es fundamental conversar sobre las ventajas y desventajas con nuestro médico. Recordemos que cada mujer es un mundo y no a todas les puede funcionar el mismo modo de administración de dicha hormona, como en este caso.

¿Un parche de testosterona, la solución?

La testosterona está directamente implicada en el mantenimiento del deseo y también de la respuesta sexual femenina que suele, además, disminuir con la aparición de la menopausia. Esa falta de deseo sexual, por tanto, es lo que va a impedir que la mujer mantenga una relación sexual con su pareja, aunque quizás un parche de testosterona sí pueda ser la solución para algunas mujeres.

El tratamiento con parches de testosterona puede mejorar la libido y prolongar la vida sexual de las mujeres que presentan un trastorno de deseo sexual hipoactivo. Además, según las investigaciones realizadas en torno al parche de testosterona, se mostró una mejoría del 30% en la respuesta sexual en mujeres con menopausia quirúrgica inducida en un periodo de 24 semanas. Asimismo, se pudo demostrar también que dicha terapia podía ser eficaz en el tratamiento de los estados depresivos y las cefaleas.

Algunos especialistas recalcan, también, algunas de las ventajas que tienen los parches sobre la administración oral ya que permiten liberar al hígado de un peso importante, son bastante mejor tolerados y provocan muchos menos efectos adversos, aunque eso sí, aclaran: “la clave siempre para garantizar la seguridad está en evitar la suplementación y establecer la dosis mínima eficaz”.

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