Fitoestrógenos y menopausia

Fitoestrógenos y menopausia

Los fitoestrógenos son compuestos biológicamente activos que tienen una gran similitud con los estrógenos, por lo que pueden ofrecer muchos beneficios a la salud, sobre todo tras la menopausia, momento en el que disminuye el nivel de esta hormona. Por lo tanto, no dudes en incluir fitoestrógenos en tu dieta cuando se acerque la menopausia.

Índice

¿Qué son los fitoestrógenos?

Los fitoestrógenos son compuestos biológicamente activos que se producen de forma natural en algunas plantas y que ejercen efectos saludables en las personas.

Este descubrimiento se realizó en 1940, cuando se observó que los animales que seguían una dieta basada en alimentos ricos en fitoestrógenos tenían una mejor fertilidad. Desde ese momento se empezaron a realizar estudios acerca de los efectos beneficiosos de los fitoestrógenos que llevaron a descubrir que también poseen muchos efectos beneficiosos para los humanos.

Lo primero que se detectó es que existe una gran similitud entre las estructuras químicas de los fitoestrógenos y los estrógenos humanos, una hormona sexual que secretan en mayor cantidad las mujeres durante su vida fértil.

Así, los fitoestrógenos son componentes fenólicos que pueden tener actividad hormonal estrogénica cuando se adhieren a los receptores de estrógenos dada su gran similitud estructural con el estradiol (E2), que es el estrógeno más activo que fabricamos.

El interés por los fitoestrógenos surgió a partir de la observación de algunos estudios epidemiológicos en los que se comparaba la dieta de la población occidental con la de la población oriental, especialmente la de Japón, donde existe una menor incidencia de enfermedad cardiovascular y de algunos cánceres hormonodependientes como el de mama, endometrio, próstata y colon. Asimismo, las mujeres asiáticas también presentan una menor incidencia, de síntomas de la menopausia como los sofocos.

Se comprobó que la dieta occidental proporciona menos de 5 mg de isoflavonas al día, mientras que alimentación de los países asiáticos proporciona 40-50 mg/día y la de Japón, 200 mg/día.

¿Dónde se encuentra los fitoestrógenos?

Existen distintos tipos de fitoestrógenos según su estructura: las isoflavonas, los cumestranos, los lignanos y los estilbenos. Todos ellos pueden unirse a receptores de estrógenos y ejercer acciones similares a los mismos.

Las isoflavonas constituyen la familia de fitoestrógenos más numerosa. Estos compuestos se encuentran en todas las legumbres, aunque la fuente más abundante es la semilla de soja y algunos de sus derivados como la harina, el tofu, el miso y el licuado. La genisteína y la daidzeína son las isoflavonas más importantes de la soja.

Los alimentos más ricos en isoflavonas son la soja y sus derivados; los que más cumestranos contienen son la alfalfa; y los más ricos en lignanos, las semillas de lino.

Además, puedes encontrarlos en cereales integrales, frutas del bosque y frutos secos. Y come isoflavonas que contengan especialmente genisteína, daidzeína y S-equol, como por ejemplo: soja, habas, sésamo, kudzu (también contiene la aglicona puerarina), fruta de la pasión y trébol rojo.

Beneficios de los fitoestrógenos

Los estrógenos son una de las principales hormonas sexuales femeninas y, además de participar en la liberación de los óvulos durante la etapa fértil, participan en muchas otras funciones como regular en nivel de colesterol, proteger los huesos, estimular la libido o ayudar a la formación de colágeno.

Por eso, los fitoestógenos, que tienen efectos similares a los estrógenos en el organismo, pueden ofrecernos muchos beneficios para la salud, especialmente tras la menopausia, etapa en la que los niveles de estrógeno se reducen drásticamente.

Entre sus principales beneficios encontramos:

- Alivian los sofocos, uno de los síntomas más molestos de la menopausia. En un metaanálisis, se comprobó que las dosis de 33,3-134,4 mg/día de isoflavonas , ya sea a través de la dieta, en concentrado o en forma de extracto de isoflavonas durante 12-96 semanas reducen los síntomas vasomotores (sofocos) de la menopausia en comparación con un grupo placebo.

- Previenen la pérdida de masa ósea. Se cree que las isoflavonas ejercen un efecto positivo sobre la densidad mineral ósea, pero sin olvidar que los datos disponibles son todavía limitados.

- Disminuyen los niveles de colesterol total y colesterol LDL (colesterol malo), ayudándonos a prevenir las enfermedades cardiovasculares. la genisteína y la daidzeína inhiben la formación de radicales libres, peróxido de hidrógeno y aniones superóxido, por lo que protegen de la oxidación al colesterol LDL, ejerciendo un efecto preventivo ante la aterosclerosis. La suplementación de 54 mg de genisteína/día durante 6 meses a mujeres postmenopáusicas mejora los niveles de glucosa, de insulina y las funciones vasculares.

- Previenen el cáncer de mama y próstata. Aunque los ensayos clínicos sobre los posibles efectos de los fitoestrógenos son muy escasos y no concluyentes, en el caso del cáncer de mama y endometrio la actividad estrogénica antagonista de las isoflavonas puede reducir la respuesta a los estrógenos y, por tanto, su capacidad de estimular de manera demasiado prolongada el crecimiento de las células tumorales.

- Tienen propiedades antioxidantes, disminuyendo los niveles de estrés oxidativo. Además, la genisteína, el fitoestrógeno más abundante en la soja, es capaz de aumentar nuestras defensas antioxidantes mediante el mismo mecanismo que los estrógenos, uniéndose a los receptores estrogénicos.

- Mejoran la seguridad y eficacia del tratamiento para la menopausia mediante la terapia hormonal sustitutiva.

- El consumo regular de soja provoca un cambio en la dirección del metabolismo energético de los hidratos de carbono a favor de los lípidos potenciando la utilización de las grasas como sustrato energético; así se queman más grasas y se reduce el peso.

¿Cómo aumentar el consumo de fitoestrógenos?

Además de incluir en nuestra dieta productos ricos en fitoestrógenos como la soja, es mejor consumir productos sin procesar o productos fortalecidos. También se aconseja dividir el consumo en varias tomas al día, ya que se absorbe mejor.

Consume sobre todo productos fermentados de la soja que son especialmente ricos en agliconas, como el tempeh, natto, miso y shoyu (salsa de soja).

Un buen consejo es tomar por la mañana, nada más levantarse, 1 cucharada pequeña de kudzu mezclado con agua tibia y calentado ligeramente.

Actualmente, la dosis diaria recomendada de isoflavonas está entre 40 y 80 mg, y con ella no se han descrito efectos secundarios.

No obstante, recuerda que no todo el mundo obtiene los beneficios antes descritos de los fitoestrógenos, ya que dependen de la microbiota (bacterias intestinales) de cada persona. Según recientes estudios, la microbiota metaboliza las isoflavonas y otros fitoestrógenos en moléculas más pequeñas y activas, que a la vez favorecen la proliferación y crecimiento de ciertos tipos de bacterias sanas. Por lo tanto, las bacterias intestinales y las enzimas fabricadas por nuestra microbiota intestinal son esenciales para la hidrólisis de las isoflavonas conjugadas en agliconas y sus metabolitos, por lo que, dependiendo de nuestra microbiota, aprovecharemos mejor o peor los fitoestrógenos.

Para mejorar tu flora intestinal, consume de manera regular probióticos. En diferentes estudios se ha comprobado que la suplementación de isoflavonas junto con probióticos aumenta los beneficios para la salud.

Come isoflavonas junto con almidón resistente, que encontrarás en el plátano verde, legumbres o patata cocida. La suplementación de isoflavonas junto con almidón resistente durante 6 semanas mejora la producción de equol (forma más activa de las isoflavonas) por parte de las enzimas de la microbiota intestinal.

Además, es importante consumir muchas frutas y verduras, ya que ayudan a fabricar más equol y a tener una mayor diversidad bacteriana en el intestino.

Por último, el ácido butírico, que se produce al hacer ejercicio físico, y la arginina, un aminoácido que se encuentra en la soja, lentejas, semillas de calabaza, sésamo, carne, salmón, frutos secos o marisco, aumentan 4 veces más la capacidad de la bacteria Asaccharobacter celatus de metabolizar la daidzeína en equol.

No obstante, consulta siempre a tu experto en ginecología antes de tomar cualquier suplemento.

Fuente:

Redacción: Irene García

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