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Sofocos de la menopausia en verano

Sofocos de la menopausia en verano

Durante los años previos y posteriores a la menopausia la mujer sufre los terribles y temidos sofocos, un calor súbito y muy intenso que se experimenta sobre todo en la parte superior del cuerpo y que puede ir acompañado de enrojecimiento, palpitaciones, sudores, temblores… Para algunas, estos sofocos pueden suponer un auténtico calvario, sobre todo en verano.

Índice

 

¿Qué son los sofocos?

Los sofocos son una sensación repentina de calor que comienza en la parte superior del pecho y la cara que, posteriormente, se disemina por todo el cuerpo. Van acompañados de sudores y palpitaciones y suelen durar de dos a cuatro minutos.

En torno al 80% de las mujeres que atraviesan el climaterio (la etapa que comprende la perimenopausia, la menopausia y la postemenopausia), sufren los sofocos, aunque no todas lo hacen con la misma intensidad y frecuencia. Así, algunas pueden experimentarlos un par de veces al día, mientras que otras pueden tenerlos hasta una vez cada hora, tanto de día como de noche.

Por eso, para algunas mujeres los sofocos resultan terribles e interfieren en toda su vida ya que son muy molestos y pueden incluso dificultar el sueño, causando cansancio e irritabilidad en la mujer.

Causas de los sofocos

La causa principal de la aparición de los sofocos es el descenso de los niveles de las hormonas reproductivas de la mujer, estrógenos y progesterona, que afectan al centro termorregulador del organismo situado en el hipotálamo. Pero, además, hay una serie de condiciones que pueden agravar e intensificar estos sofocos, como el calor del verano, el estrés emocional, comer mucho y comida muy picante o especiada, los cambios bruscos de temperatura, beber alcohol, etc.

Consejos para tratar los sofocos en verano

El tratamiento médico de los sofocos son las terapias hormonales sustitutivas, es decir, suministrar a la mujer estrógenos artificiales para compensar el déficit del organismo y así minimiza los sofocos y otros síntomas molestos de la menopausia, mejorando incluso el sueño.

Aunque se ha hablado mucho del riesgo de esta terapia de aumentar las posibilidades de la mujer que la sigue de desarrollar ciertos tipos de cáncer, actualmente se considera que es un tratamiento seguro para la mayoría de las mujeres siempre que se controlen las dosis y el tiempo de administración. No obstante, es cierto que, en algunos casos, no se debe recurrir a este tratamiento, por eso siempre debe ser vigilado por un médico.

Por otra parte, hay muchos tratamientos naturales que se pueden seguir para controlar y evitar los sofocos. Por una parte se encuentra los tratamientos naturales que incluyen plantas y alimentos que contienen fitoestrógenos y otras sustancias que actúan como hormonas naturales que ayudan a aliviar esta molestia, como la soja, las semillas de lino, los guisantes, el tempeh, la alfalfa, las semillas de girasol,las nueces pecanas, el regaliz seco, los plátanos, etc. También plantas como el trébol rojo, el lúpulo, la salvia o la maca.

Además, se deben adoptar una serie de consejos y medidas que nos ayudarán a aliviar estos síntomas cuando aparezcan, especialmente en verano:

1. Llevar una dieta sana, rica en productos frescos y naturales como ensaladas, frutas, hortalizas, cereales integrales… Evitando las grasas saturadas, la bollería industrial y el aumento de peso, ya que las mujeres obesas tienen más riesgo de sufrir sofocos.

2. Beber mucha agua o líquidos con hielo a sorbos y entre comidas. Evita el alcohol y los refrescos azucarados para no aumentar de peso.

3. Cuando notes mucho calor, puedes pasarte un cubito de hielo o un paño de agua muy fría por el cuello, la nuca y la cara.

4. Usa ropa holgada y de fibras naturales que te permita transpirar. Si te notas muy sudada después del sofoco, es conveniente que te cambies de ropa o te des un baño de agua tibia, por lo que es conveniente que lleves ropa de cambio contigo.

5. Para dormir mejor, es conveniente que las sábanas también sean de fibras naturales, que no te abrigues mucho por la noche y que la habitación esté lo más fresca y ventilada posible. En las noches de mucho calor, procura tener un ventilador o el aire acondicionado encendido para evitar que el dormitorio se caliente mucho.

6. Evita los lugares cerrados, calientes, húmedos y muy concurridos.

7. Evita por la tarde alimentos que pueden provocar calor como café, alcohol, especias, alimentos picantes, etc.

8. Practica técnicas de relajación como la respiración, la meditación, el yoga, el taichí, etc.

9. Haz ejercicio moderado de manera regular al menos tres veces a la semana, durante unos 30 minutos. Caminar, nadar, yoga, pilates, bicicleta… son buenas elecciones.

10. Date un baño agua tibia, no caliente, durante unos 15 minutos todas las mañanas para ayudar a evitar los sofocos. También puede ser útil por la noche si sufres sudores nocturnos.

11. Consume grasas saludables con omega 3 como las del aguacate, las nueces o las semillas, que ayudan a regular el sistema endocrino y favorecen la producción de sustancias beneficiosas.

12. Existen ciertos remedios que pueden ayudarte, como las infusiones de flores de tilo, el regaliz seco, hervir semillas de alfalfa con jugo de limón y beberlo tres veces al día, o darte masajes con aceite esencial de salvia o aceite esencial de manzanilla romana por el abdomen.

Fuente: Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM)

Redacción: Irene García

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